1. Eliminar el 90 % de las empresas públicas creadas en los últimos cinco años con único objeto de ocultar el auténtico déficit público y sortear la Ley del Sector Público evitando el control previo a la licitación de obras e infraestructuras. Con ello conseguiríamos:
o No duplicar los medios materiales y humanos dedicados, ya que la creación de estas empresas no ha supuesto un reajuste interno de las Administraciones.
o Hemos tenido a los mejores funcionarios que, aunque la mayoría de la gente lo desconozca, han luchado por el cumplimiento de las normas y leyes procurando una sociedad más justa y unos beneficios económicos razonables al sector privado en su relación con las Administraciones. Son gentes que han realizado un sacrificio sometiéndose a fuertes pruebas de acceso y demostración de su valía intelectual. Han de desaparecer los actuales contratos de eventuales, interinos, libres designaciones, etc., inventos actuales para procurar la entrada de profesionales amigos y, en la mayoría de los casos, sin una adecuada preparación para desarrollar el trabajo en el sector público.
o Volver a dejar en manos de los funcionarios estos trabajos para los que se prepararon y están muchos más capacitados, con todos mis respetos, que los empleados de estas empresas públicas lo cuales no están sometidos a ningún control para su contratación dándose a los amigos de siempre por mucho que se haya querido hacer ver lo contrario. Todos conocemos casos cercanos a nosotros.
o No preparar una deuda para el medio plazo que nos someterá a una crisis aún mayor que la que ahora vivimos.
2. Hacer aflorar la economía sumergida de una vez por todas para que todos los ciudadanos tengamos los mismos deberes. Todos los trabajadores tenemos que pagar impuestos, persigamos a los jetas que no sólo no declaran su actividad sumergida sino que además pasan la bandeja de la subvención y de la ayuda pública riéndose del resto y mermando la posibilidad de incrementar o mantener al menos las inversiones públicas que ayudarían a impulsar la economía de este país. Da igual que estos profesionales de la economía sumergida sean dentistas o fontaneros, farmacéuticos o carpinteros, pero han de ser solidarios y para ello necesitamos una Ley del control de la economía sumergida.
3. Terminemos con el régimen de aranceles de notarios y registradores, son funcionarios como el resto.
4. No pueden permitirse a las empresas la declaración de gastos en su contabilidad de aquellos bienes de lujo como por ejemplo coches ostentosos, comidas copiosas y desproporcionadas en los mejores restaurantes del país, etc. Estoy un poco arto de ver a directores, delegados, consejeros, etc., de empresas con lujosos coches y luego dando pérdidas de resultados. Pongamos de una vez y por Ley un límite claro a estos gastos.
5. La situación actual, en relación con la edificación y promoción de viviendas, no se hubiera dado con un control del estado de los préstamos hipotecarios, no se debería de haber permitido a las entidades bancarias dar créditos desmesurados por encima de las posibilidades objetivas en relación con los ingresos de las familias, y a unos plazos que llegaban más allá de la edad de jubilación de los trabajadores.
6. Promover una auténtica revolución social en el sentido de pedir el voto para aquel partido cuyo primer objetivo en su programa electoral sea la implantación de un sistema de listas abiertas. No queremos a políticos partidistas, queremos a los profesionales más capacitados y preparados al frente de este país. Queremos a gente que luche por España y por sus ciudadanos, que no pierdan el tiempo en disputas partidistas que nos hacen perder el tren de las decisiones y el desarrollo y bienestar de nuestro pueblo. Queremos a los mejores y debemos retribuirles en consecuencia.
7. La gestión política debe someterse a examen de resultados.
8. Queremos que desaparezcan los sueldos y prebendas millonarias que nada tienen que ver con una justicia social sino más bien todo lo contrario. No hay directivos que valgan esos contratos millonarios, ¿dónde hemos dejado la moral y la ética?
9. No incrementar los impuestos que nos llevarán a la destrucción de empresas, al aumento del paro y a la pérdida de confianza en la actividad.
10. Invirtamos en educación
















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